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domingo, 8 de junio de 2008

Excesivamente conformistas

Pocos apostaban por el devenir de austriacos y polacos en los encuentros de la segunda jornada, ante croatas y alemanes, pero ambas selecciones han demostrado que no están en la Eurocopa para pasar el mes de Junio. Con más corazón que cabeza en el caso de los austriacos y con un interesante despliegue de juego por parte polaca, ambas selecciones han puesto en aprietos a sus rivales, claras favoritas desde un principio. Sin embargo, la mayor calidad individual de los presumiblemente favoritos y pequeños y puntuales fallos defensivos de los más modestos, han decantado los marcadores.

Austria comenzó fatal su partido, cediendo un penalti en el minuto 3. El defensa austriaco cometía penalti sobre Olic, claro a todas luces. Luka Modric se encargaría de transformarlo, raso y por el centro, engañando al portero austriaco. La selección austriaca era para todos nosotros una completa desconocida. Sólo su capitán Ivanschitz parecía tener un mínimo de calidad. Sin embargo, la velocidad de los croatas al contragolpe, parecía amenazar con dejar resuelto el choque muy pronto. Pero los balcánicos bajaron en exceso sus revoluciones, e hicieron que Austria se lo creyera. La segunda parte, Harnik se unió al capitán local en la búsqueda del preciado gol, y en unas cuantas ocasiones estuvieron cerca de lograrlo. Muy poco ambiciosos los Modric, Kranjkcar, Petric... Olic y Srna para mi gusto no estuvieron mal, lucharon hasta la extenuación y pusieron siempre en aprietos a la débil zaga austriaca. Los locales, como ya dije, con más corazón que cabeza buscaron hasta el pitido final el empate, y de hecho lo merecieron, pero el fútbol es así.
El partido entre polacos y alemanes comenzó con un gran ritmo desde el minuto uno. Leo Benhaaker diseñó un sistema de juego con la defensa muy adelantada para tratar de tú a tú a los alemanes. Vamos, que quería ser el dueño del partido. Este sistema es lógico, pues lo ha venido desarrollando durante toda la fase de clasificación, y le ha dado buenos resultados, quedando por encima de Portugal, Serbia o Bélgica entre otras. Pero el punto débil de esta disposición es que si careces de centrales veloces, los huecos entre portero y defensa son enormes, y jugadores veloces como los alemanes pueden aprovecharlos constantemente. Así ocurrió en una buena jugada de Klose, que no acabó en gol del hispano-alemán Mario Gómez por los pelos, y lo mismo sucedió en un buen pase hacia Klose, que esta vez si acertó a marcar Podolski, quien no celebró ninguno de los dos tantos por su pasado polaco. Alemania se ponía 1-0 sin hacer gran cosa. A partir de ahí los polacos tomaron el claro mando del partido, con un centro del campo muy poblado y unas bandas incisivas. Pero no encontraron en Smolarek un '9' de garantías.

La salida de Guerreiro en el segundo tiempo dio mucha más frescura y peligrosidad al ataque polaco, pero el gol no quiso entrar, y en un regalo clamoroso de un central, llegó el segundo de Podolski. Alemania se ponía 2-0 sin apenas crear juego. La pegada teutona volvía a ponerse en liza. A partir de ahí el cansancio de ambos equipos dio lugar a múltiples ocasiones de gol en las dos porterías, pero el buen hacer de los porteros y la mala suerte de los atacantes hizo que el encuentro acabara con el marcador de 2-0 para los teutones
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