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jueves, 6 de septiembre de 2007

Bojan y cía, los gladiadores


Brillante el esfuerzo realizado una fría noche de Corea. Sudor sobre el campo a raudales, mezclado entre las gotas de una lluvia que hacía más duro el combate. Recordaba a uno de esos espectáculos en el viejo Coliseo Romano. Enfrente, unas fieras hambrientas de gol, fuertes y veloces como leones. Esa era la selección de Ghana. Jugadores robustos, pero no exentos de técnica.


Nadie dijo que fuera fácil. Pero hay veces que los cracks intentan hacérnoslo creer. Bojan Krkic es uno de ellos. Un gladiador, crack, o como lo quieran llamar, de esos que en un metro es capaz de quitarse a dos jugadores sin despeinarse. Puro talento.


Y hago mención a Bojan, porque tras un durísimo encuentro donde los 11 jugadores de cada equipo se dejaron la piel, y algo más, donde ya todo parecía entregado al poderoso físico africano en la prorroga, de ahí salía el pequeño jugador del Barcelona, para el sólo bajar un melón del cielo, zafarse de los contrarios que salieran a su paso, y encarar portería con el único objetivo del gol.


En una de estas, tras irse de dos jugadores rivales, los cuales le mordían como fieras, iba directo hacia el área. Se interno en ella y las fieras lo mordieron hasta que cayó dentro de esta. Sorprendentemente el árbitro la sacó a la línea. Balón parado. Minuto 115. Quizás la última oportunidad para evitar la tanda de penaltis. Fran Mérida junto al balón. Mención aparte a este chaval, también va para crack. Su primer toque y su sutil pase, nos hacen pensar en que será el próximo Cesc Fábregas del Arsenal.


Y pita el árbitro. Y la defensa de Ghana se prepara para su debilidad: los balones aéreos. Los jugadores españoles se meten hacía la portería, como si un imán los atrajese. Pero alguien de repente huye del imán, y se acerca al punto de penalti. Es Bojan. Fran se la pone al pie, y Bojan remacha. ¡Gol! ¡Gol! Todos lo cantamos, levantándonos de nuestros asientos. España tenia pie y medio en la final.


Los siguientes minutos pasaron rápidos, pero la tragedia estaba aún por venir. En un intento por retrasar el saque de una falta, Bojan recibía su segunda amarilla. Se perdía la final. La alegría de sus compañeros contrastaba con la tristeza reflejada en lágrimas de Bojan. Y la de muchos españoles, que sabemos, que este jugador, es la auténtica clave de esta sub-17. Esperemos que quien le supla lo haga lo mejor posible. Próxima parada: Nigeria o Alemania, mañana lo sabremos. Un saludo
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