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jueves, 15 de noviembre de 2007

Vuelve la Roja, y por fin seré testigo

Puede que a todos os vuelva a aburrir la vuelta de la Roja. A mí en esta ocasión me ilusiona. No por la convocatoria del pichurri de Nuria Bermúdez, no. Ni porque venga Míster Gallumbos. Es porque por primera vez en mi vida veré a la selección en directo.

Vivir en Madrid te da oportunidades de hacer cosas que siempre soñaste. Uno de mis objetivos desde pequeño fue ver un partido de España en vivo. Siempre me gustó el espíritu de la selección, la ilusión que generaba, la unión de todo el país con el equipo. Pese a que seamos unos mediocres en cuanto a competitividad, he vivido cada Mundial y cada Eurocopa con la esperanza de poder ganarlo. Y desde que nací, hace 18 años, nunca se ha logrado.

Pero el sueño es el sueño. Bernabeu, 3er anfiteatro, con mis colegas de residencia Pipas y Jose. Allí estaremos para animar a la roja. Otro atractivo del partido es poder ver en directo a uno de los jugadores que más me impresionan en momentos puntuales: Zlatan Ibrahimovic. Sigo convencido de que a este jugador no se le ha sabido sacar partido a todo el rendimiento que puede llegar a ofrecer. Espero que nos deleite con alguno de sus mágicos regates inverosímiles.

Aunque pese a todo, falta alguien. Falta Raúl González Blanco. Sí, vale, puedo haber rajado sobre él una y mil veces. Incluso hasta el punto de desear su lesión y/o retirada del fútbol.No deja de parecerme un jugador vulgar, con instinto, pero vulgar, y venido a menos. En cambio hay veces en la vida en las que te das cuenta de por qué es alguien indispensable. Una selección sin Raúl, es una selección huérfana de carisma. Puede que con grandes jugadores, no lo dudo, pero sin una referencia en cuanto a casta, carácter, oficio, sacrificio... Y estoy seguro que un Bernabeu repleto para la ocasión se hubiera rendido a sus pies.

Quizás, cuando volvamos otra vez con el rabo entre las piernas, derrotados en los fatídicos cuartos de final, y sin Raúl en nuestras filas, Luis Aragonés comprenderá la importancia de la presencia del "7" en las filas de la selección, maldiciéndose una y mil veces, al haber sido tan tozudo en su decisión de dejarlo sin visitar el Tirol suizo...

Edgar García-Alonso
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