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viernes, 21 de diciembre de 2007

Koeman, únicamente el brazo ejecutor

Lo que se está viviendo esta semana en la ciudad del Turia, me parece una continuación del circo ya existente, pero en esta ocasión, carente de mofa alguna.

Tratar a profesionales, que en los casos de Cañete, Albelda o Angulo, han sentido la camiseta más que nadie, aman a este club y a esta tierra, e incluso pensaban en acabar su carrera y establecer su residencia en Valencia, de la manera en que se está haciendo, carece de toda ética personal y profesional. Principalmente porque el rendimiento como jugadores era bueno. Cañete se había recuperado de su mala racha, y estaba realizando grandes partidos. Albelda gustaba a todos, y en la selección era un fijo. La aportación de Angulo, era buena como todos los años.

Y todo por que Soler quiere salvar el culo, con perdón de la expresión. Anteponer una situación personal/institucional, al posible futuro deportivo del equipo, es carente de toda lógica. ¿Acaso ha hecho más Soler por el Valencia que los baluartes del equipo? No. ¿Acaso esto va a ayudar a sacar adelante al Valencia? No. Esta temporada estaba perdida desde que se fue Quique. Un entrenador nuevo no puede coger un proyecto desconocido para él a mitad de temporada y arreglarlo. Ni puede ni debe. La temporada debía haber acabado con el mismo plantel, si acaso con un par de refuerzos en invierno, y el verano de 2008 era la fecha clave para renovar un ciclo.

¿Qué pinta Koeman aquí? Exactamente, no lo sé. Koeman simplemente cumple ordenes y las traslada a su persona, pensando que si la jugada le sale bien, en un futuro será catalogado de salvador. Arriesgada jugada, Ronald. Porque Koeman, no ha podido juzgar a Angulo, lesionado en todo el periodo, o a Cañizares, que ha realizado más buenos que malos partidos desde su llegada. Más ridícula me parece la intención de echar a los dos fichajes estrellas de este verano. 36 millones gastados para jugar partidos de copa del rey. Roza el ridículo

¿Qué hace el aficionado ché? Calla. Calla porque sabe que él inició este desconcierto. El echar a Quique, porque el juego no convencía, aún cuando el Valencia iba tercero en la tabla y había ganado en Alemania, empezó a desmoronar un proyecto atractivo, con esperanzas de hacer algo grande, en España o Europa. Ahora solo esperan, esperan salir de este laberinto. Y se quejan tímidamente del trato vejatorio a sus ídolos. Sienten cierta responsabilidad en estas consecuencias.

Mi recomendación: No os calléis. Luchad por la justicia de VUESTRO club. Un mandatario no puede repartir justicia sin vuestro beneplácito. Negaros a todo esto. Sin VOSOTROS el Valencia no es nada.

Edgar García-Alonso
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