Google

jueves, 6 de marzo de 2008

Totalmente merecido

Totalmente merecido
Por las calles de Madrid se respiraba esta tarde ambiente de fútbol, ambiente de Champions, de noche histórica. La policía desplegada por toda la ciudad y la gran cantidad de aficionados romanos desplazados daban aún más ansia de victoria ante un escollo que nos impedía el pase a cuartos. Un escollo llamado Roma. La curiosidad se apoderó de mí, y el Bernabéu me atrajo. Quería ver el ambiente, si era lo que esperaba. Y sí, los aledaños del estadio más próximos al fondo sur estaban a reventar ya a las 19:15, y fue entonces cuando hizo entrada el bus del equipo. La gente corría hacía el bufanda en alto alentando a los suyos, y el júbilo de los cánticos y el ruido de los petardos hacían presagiar una noche mágica. Pero no fue así.

El Real Madrid puso mucha ilusión y ganas de ganar este partido, pero en fútbol hay veces que solamente con eso no vale. Si te plantan en frente un equipo con un sentido táctico que roza la perfección (bravo, Spalletti), con 11 jugadores que conocían de cabo a rabo como jugar un partido, cómo no dejar ni siquiera sacar la pelota de la defensa jugada al rival, y que encima te pasan por encima en el físico, pasa lo que pasa, que pierdes.

Desde el minuto 1 de partido se vieron las posturas claras. El Madrid atacaría la portería de la Roma a tumba abierta y la Roma defendería cómodamente y cortaría la escasa capacidad creativa de un Real Madrid mermado en cuanto a efectivos ofensivos, centrándose en anular a Guti y Robinho. La sensación general era precisamente esa, que el Madrid atacaba y que la Roma se defendía, pero la realidad era que el único equipo que creaba peligro era la Roma en los contragolpes. La tónica siguió durante todo el primer tiempo, en el que sólo mediante faltas directas el Madrid ponía en apuros al portero romano, mientras que los italianos ponían la carne de gallina a 80.000 personas que habían bajado a ver una de esas épicas remontadas Champions, que ya parecen historia muy antigua en el coliseo blanco. Aquilani por dos ocasiones hizo que la suerte que otorgan los palos y la genialidad que posee Iker en sus guantes fueran las salvadoras de un Madrid voluntarioso pero inofensivo.

Tras la reanudación poco cambió. Si acaso la Roma contraatacaba mejor, y el Madrid iba perdiendo fuerzas. La puntilla comenzó a darla la Roma con la expulsión de Pepe. Expulsión que precedió al gol visitante, en un claro fallo de marcaje de Gago sobre Taddei, que este aprovechó para marcar de bello testarazo inalcanzable para Casillas. El partido finalizó ahí. El gol en fuera de juego de Raúl y el encomiable esfuerzo del equipo por intentar levantar aquello eran un esfuerzo en balde.

Los jugadores dejaron todo sobre el campo, pero si físicamente son inferiores al rival, si tácticamente están peor posicionados, y si los jugadores que son capaces de marcar diferencias en ataque están ausentes, ¿cómo quieren entonces que se gane a un equipo con calidad y mordiente arriba, disciplina táctica y físico envidiable? Schuster sigue decepcionando, Spalletti le ganó la partida claramente en la pizarra y en la preparación tanto física como táctica del partido.

Ver a Aquilani y De Rossi robar y distribuir sin la menor dificultad es todo un lujo. Ver a Mancini defender igual de bien que ataca o a Totti convertido en el alma de un equipo, en un todoterreno, es espectacular. Mucho debería aprender Guti. Parece que cuando se le halaga mucho se relaja, y lleva demasiados partidos jugando de una manera muy deficiente. Y si Guti no funciona, señores, el Madrid no funciona.

El Madrid ha caído hoy y me siento mal como aficionado merengue. Pero haciendo una fría reflexión (dentro de lo que me permiten mis sentimientos) la Roma es el merecido vencedor de esta eliminatoria. Mucho tendrá que cambiar y mejorar el Madrid si algún día quiere llevarse la Décima a sus vitrinas.

Publicado por Edgar García-Alonso en Blogmix
Publicar un comentario