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lunes, 14 de abril de 2008

La liga de las estrellas... apagadas

La liga de las estrellas... apagadas
Un bostezo. Eso fue lo que me produjo el partido Real Madrid-Real Murcia. Un partido que pese a todo, sirve para dejar la liga casi sentenciada, pues los perseguidores de los madridistas siguen en su afán de regalar puntos por doquier. Los azulgranas dejaron escapar dos puntos del Colombino, y los castellonenses no pudieron con un Almería ante el que jugaron con 10 durante gran parte del partido, por expulsión de Diego López. El Real Madrid finiquita con un juego lastimoso una liga muy devaluada, cuyo reflejo queda escrito en la pobre trayectoria de nuestros equipos en competiciones europeas. Lo que no se puede decir es que no la merezca. Los números y las últimas jornadas dictaminan que es el menos malo de los tres aspirantes.

En cuanto al partido en sí, fue soporífero. Iturralde quiso convertirse en protagonista, y como suele ocurrir en estos casos, una vez aciertas y muchas fallas. La expulsión para mí es rigurosa: es una entrada muy fea, pero yo no la veo para roja. Torres llega tarde pero no se aprecia intencionalidad de hacer daño. A partir de este minuto el colegiado se volvió loco, y repartió tarjetas a diestro y siniestro. Se tragó dos penaltis, uno en cada área, aunque hay que decir que eran de difícil percepción.

Clemente y el Real Murcia dejaron pasar uno de los últimos trenes para encaramarse a la Primera División. El equipo de Javi, se plantó en el Bernabéu con un planteamiento ultra-defensivo, bueno en mi opinión para arañar un punto, pero el cual no supo rectificar tras la expulsión de Miguel Torres. Le falto ambición a este Real Murcia, que pese a contar con un hombre más sobre el campo, no se notó en absoluto. Ni defendieron bien, ni atacaron. Pasaron sin pena ni gloria, y si juegan así los 6 partidos que restan, huelen más que nadie a Segunda.

Por parte madridista sólo me convenció Sneijder. El holandés hizo un buen partido, pero no fue para nada secundado por sus compañeros. Suyo fue el gol de la victoria, un buen disparo a la escuadra tras un clamoroso fallo de Pignol. Robben intentó justificar durante todo el partido su fichaje, optando por la individualidad como método. Lo único que consiguió fue demostrar que ni vale 36 millones, ni a día de hoy para el Real Madrid. Robinho mostró una desidia desesperante. Raúl sigue demostrando que le falta velocidad, pero no ganas de jugar. Guti combinó momentos buenos con otros horribles. Gago dio un recital de cómo NO debe jugar un mediocentro. La defensa estuvo bien y correcta. Sin Cannavaro en el eje de la zaga la seguridad es el factor predominante. Heinze y Pepe se desenvolvieron con mucha soltura y solventaron los problemas con gran seguridad. Marcelo, más relegado a labores defensivas por la expulsión de Torres, completó un partido decente.

Ni se puede tirar un partido así por la borda en el minuto 19, por una entrada estúpida en una posición más estúpida todavía, ni el juego mostrado por un equipo que ha costado tanto dinero puede ser así de ramplón y aburrido. Hoy ganamos el partido porque el Real Murcia es un equipo con graves carencias en todas las posiciones, y con una nula ambición en ataque. Si nos pilla un equipo en condiciones normales los 3 puntos hubieran volado de Madrid. El Real Madrid ganará su 31 trofeo de Liga, pero la plantilla necesita una renovación profunda, o el próximo año la suerte y la pegada, ya no valdrán por sí solas para ganar una liga muy devaluada.

Edgar García-Alonso
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