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martes, 10 de junio de 2008

No diga Villa, diga gol (4-1)

España ha vapuleado a la selección rusa con un arma inesperada: el contragolpe. Tanto Fernando Torres como David Villa se han asociado a las mil maravillas, y han hecho de su velocidad y su olfato goleador las mejores armas de una ilusionante selección española. El trabajo realizado por el centro del campo español ha sido muy importante para parar el contragolpe ruso, y tanto Xavi, como especialmente Marcos Senna han cumplido su cometido a la perfección. La defensa española no ha rendido al mejor nivel, con la excepción de Puyol, quien ha ido de menos a más en el choque y ha acabado a un gran nivel. Pavlyuchenko ha vuelto locos al resto de zagueros
El encuentro, pese a lo abultado del marcador (4-1) no ha sido tan dispar en cuanto al juego realizado. Las armas de la selección rusa eran claras, contener a la selección española con su línea de 5 centrocampistas, y salir con sus veloces y técnicos jugadores a la contra para derribar la débil zaga española. Pero España invirtió las tornas, y le pagó a Rusia con su misma moneda (y no hablo de los rublos presiamente). Un despeje de la zaga se convirtió en un magnífico pase en profundidad aprovechando la velocidad de Fernando Torres. Este, con algo de suerte, consiguió regatear al último zaguero ruso, y ante la desesperada salida de Afinkeev, cedió el balón al 'guaje' Villa para que este anotara el primero de la selección española. A partir de aquí los papeles se invirtieron, y quien tuvo que tomar la iniciativa eran los rusos, pero curiosamente fueron los momentos de mejor fútbol de España. Sin embargo los fallos atrás de un Ramos muy despistado, un Marchena algo fallón y un Capdevila descolocado, hicieron temer unas cuantas ocasiones un empate ruso. Sin embargo, en una contra magistral lanzada por Capdevila, Iniesta sacaba la chistera y dejaba en bandeja el gol a Villa con un maravilloso pase en profundidad. 2-0 y al descanso con la moral por las nubes, sin crear muchas ocasiones pero con una pegada descomunal.

La segunda parte comenzó con un sorprendente cambio. Luis Aragonés sacaba a Torres del campo y metía a Cesc Fábregas. Yo creo que el cambio era Silva, no Torres, y en todo caso no tan pronto, en el minuto 54, sino en el 70. Perdimos una referencia más arriba, y Torres se fue al banquillo muy enfadado. Rusia cogió el control del partido pero España empezó a lanzar muchos contraataques, y el tercer gol sólo era cuestión de minutos. Y llegó. Un buen pase de Santi Cazorla hacia Villa, lo resolvió este con mucha maestría regateando al último central dentro del área, y colándosela a Afinkeev por el palo corto. 3-0 y el partido visto para sentencia. Cazorla disfrutó de unos ilusionantes primeros minutos con la selección española, al entrar en lugar de Iniesta. Rusia, sin embargo, siguió apretando, y el insistente Pavlyuchenko (ojo, buen delantero), acabó haciendo su gol. Los nervios se instalaron en la selección por unos minutos, pero en el minuto 91, y en otra de las innumerables contras que lanzaron los pupilos del 'Sabio' de Hortaleza, Cesc Fábrergas (en claro fuera de juego) hacía el cuarto gol español.

Es un comienzo ilusionante, no os voy a decir que no, se ha jugado bien y se ha demostrado la buena forma de los hombres de arriba. Pero me preocupa en exceso la falta de concentración defensiva, las pérdidas de balón estúpidas y los huecos que dejan nuestros dos laterales. Pero hay motivos para la ilusión, y hay que mirar ya al siguiente rival, Suecia. Esto será el sábado, hasta entonces hay que seguir disfrutando con nuestra selección

LAS NOTAS

El crack: El 'guaje' Villa. 3 goles y una referencia arriba indiscutible. También ha cerrado todos los debates sobre su titularidad. Su asociación con Fernando Torres arriba puede ser nuestra mejor arma de cara a los siguientes encuentros.

La sorpresa: Marcos Senna. Partidazo del mediocentro español, que ha respondido con buen juego y trabajo sucio incansable a los que pedían su suplencia. Debe ser titular, pues ofrece mucho más equilibrio al centro del campo que Xabi Alonso

La decepción: Sergio Ramos. Partido irreconocible del lateral madridista. Mal en casi todo lo que ha hecho. Lento al cruce, pérdidas estúpidas, demasiados huecos en su costado... Debe concentrarse mucho más en sus labores defensivas.

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