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domingo, 5 de octubre de 2008

El Almería remonta de forma épica y sigue soñando con Europa


Esta tarde bajé al Coliseum Alfonso Pérez con mi amigo de Almería Víctor a ver el Getafe-Almería. Me coloqué con la afición visitante, formada por unos 300 seguidores. Esperaba un encuentro de buen juego, oportunidades y goles, que es lo que todo seguidor de fútbol espera cuando oye los nombres Almería o Getafe. Lejos de la realidad, fue un partido muy trabado en la primera parte y con pocas ocasiones. Mi pronóstico para el partido había sido 2-2, pero al descanso, con el marcador en 0-0 y con pocas ocasiones de gol, parecía una utopía.

Pero la segunda parte nos tenía reservado buen juego y emoción: el buen juego lo puso el Getafe y la emoción (y épica) el Almería. El Getafe se adueñó de un anárquico centro del campo con el buen hacer de Celestini y Casquero. Litch era un puñal por el costado izquierdo, y Guerrón se iba de Mané como quería. Sólo el buen hacer del central Chico (ojo con este chaval, apunta a la absoluta en unos años) y la brega de Ortiz y Bruno se salvaban del Almería. No tardaron en caer los goles, ya que en el minuto 69 Uche (recién ingresado en el terreno de juego) le partía la cadera a un central almeriense y batía a un indefenso Diego Alves, tras un buen pase de Manu del Moral. Mazazo anímico para el Almería, que ya daba por bueno el empate. Lo peor llegó en tan sólo dos minutos, cuando tras una buena jugada colectiva de los azulones, el balón llego a Albín, quien cedió para que Casquero anotara con mucha tranquilidad y calidad el segundo gol de los locales.

El Almería se vino abajo por momentos, y la grada también. El público de Getafe, que no había animado en todo el partido parecía ahora idolatrar a su equipo. Pudo caer el tercero en dos ocasiones, pero Diego Alves tuvo sus minutos de gloria. Cuando sólo quedaban 10 minutos para el final del partido, el Getafe se durmió, y el Almería sacó un orgullo que parecía ya no existir. El equipo andaluz se vino arriba comandado por Julio Álvarez y Corona. En una jugada aislada Julio Álvarez se escoró a la banda, se fue de un jugador y sentó a otro. La puso en el área con su exquisito guante y allí encontró la infalible testa de Álvaro Negredo. 2-1 y todavía quedaban 3 minutos y el descuento para soñar. El Almería se lo creyó y subió arriba con todo. Negredo pudo marcar su segundo gol pero un paradón de Jacobo lo evitó. En el córner, y tras varios rechaces, el balón cayó en las botas de Negredo, quien puso un centro chut que remató el central Chico en el segundo palo.

La celebración fue grandiosa, todos bajamos a celebrarlo con los jugadores quien se abrazaron justo en nuestra zona. El Almería había logrado arañar un punto que parecía ya casi imposible. El partido acabó con los locales muy decepcionados y los visitantes exultantes. Al menos cinco jugadores lanzaron su camiseta al público desplazado. El Almería sigue en puestos europeos y el Getafe sigue a un paso de ellos. La flor de Arconada sigue teniendo pétalos suficientes. ¿Hasta cuándo durarán?

El jugón: Chico. Partidazo atrás sin apenas fallos, manteniendo el orden en una defensa algo descoordinada. Rubricó su partido con un gol.

Desastroso: Mané. Perdió balones comprometidos, realizó despejes a la frontal del área como un cadete, no pudo en ningún momento ni con Guerrón ni con Uche... Horrible partido del lateral izquierdo almeriense.

La calidad la puso: Casquero. El director de orquesta del Geta, grandes pases y cambios de juego y un gol que vuelve a reflejar una jornada más la calidad que tiene este hombre en sus botas.

El incansable: Bruno. Luchó y luchó y siguió luchando aún con el 2-0. No es el mejor atacante, pero su esfuerzo ahí queda. Mucha garra tiene este chico.
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