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lunes, 23 de febrero de 2009

6-1. Así gana el Madrid

Exhibición de las de antaño. Aquella apacible tarde de febrero quedará grabada en mi interior sin dudarlo. Era una tarde más, aburrida, sin nada que hacer, así que decidí acercarme al Bernabéu hora y media antes del partido a ver cómo estaban los precios para aquella contienda. Me ofrecieron una entrada en la penúltima fila del estadio, pero en lateral oeste, más o menos centrado, así que no dude en cogerla.

Podría haber sido 30 euros tirados a la basura, últimamente el resultado del Madrid en casa es 1-0 y sufrimiento. Pero no, debe ser que llevo la suerte conmigo, porque desde el minuto 1 vi un equipo con ganas, con las ideas muy claras, con velocidad, con una constante creación de espacios (maravillosos Hunterlaar, Marcelo e Higuaín en este aspecto), y un público con sed de liga, con hambre de remontada, ambiente muy similar a la ya archiconocida del 'Juntos podemos'. Esta vez el slogan es diferente, ahora 'Formamos un equipo', pero las trayectorias y estados de ánimo de los enemigos eternos invitan a creer en una nueva remontada 'Capelliana', pero esta vez con un manchego en el banquillo.

El sábado me alegre especialmente por dos jugadores: Marcelo y Huntelaar. Ambos son jóvenes y jugones, pero por a o por b todavía no han podido desplegar todo su fútbol, y en el caso del lateral brasileño ha sido abucheado por su propia grada en varias ocasiones. Pero hicieron lo que hacen los buenos jugadores: no esconderse. Se ofrecieron hasta la extenuación, tomaron la decisión correcta en un alto porcentaje de las veces, marcaron diferencias. En el minuto 20 ya ganabamos 3-0. Una definición sublime de un cada vez más asentado Higuaín, y dos goles de auténtico cazador de Huntelaar ponían en bandeja al Madrid el partido.

Pero Olvieira y Casillas se empeñaron en dar emoción al encuentro. El primero con un derechazo desde fuera del área que se coló a la derecha de Iker, y el segundo con un regalo a los pies del delantero rival más propio del día de los Inocentes que de un partido de fútbol. Menos mal que el ariete brasileño no definió correctamente, porque con un hipotético 3-2 en el marcador estaríamos hablando ahora de un partido completamente diferente.

Es entonces cuado apareció el capitán. No me gusta su juego, no me gusta como jugador, ni como persona, pero sus 45 minutos fueron tremendos. Asistencia a Higuaín en el primer gol, y sus goles 310 y 311 como jugador del Real Madrid de una bella factura que ya parecía olvidada en nuestra retina. El primero, a lo 'Henry'. El segundo, gol made in González Blanco, cucharita y al canto.

Faltaba por aparecer Sergio Ramos, quien con sus subidas por banda estaba desarbolando completamente al equipo de Chaparro aprovechando los espacios creados por Higuaín. Falta en el vértice del área. No hay lanzadores. Van Raúl, Marcelo y Heinze. La expectación por ver lo que pasa es máxima. La pone Heinze al segundo palo, perfecta para que Ramos se tire en plancha y haga el sexto. Más sorpresas. Y 6-1 al descanso. Nunca había visto un marcador tan abultado.

El partido de Lass y Gago muy también excelente. Muchos ya comparan al francés con una versión mejorada de Makelele, y el argentino, para el cual pedí tanta paciencia y confianza, lleva una temporada espectacular, en la que está progresando a marchas forzadas. Le dio igual a Lass que lo pusieran de lateral. Cumplió igual de bien, es un todo terreno, un físico insuperable, una técnica más que aceptable y un sentido del centrocampismo muy acertado. Nadie pudo con el ni si quiera en el flanco derecho.

La segunda parte fue aburrida. Pese a que Guti dio una infinidad de pases de gol, la torpeza de Robben y el nerviosismo de Marcelo no permitieron que el marcador se moviera. El partido de verdad se estaba jugando en el Camp Nou, y con los goles del Espanyol llegó el delirio a la grada. La culminación de todo este éxtasis llegó cuando ya estaba bajando por la Torre C del estadio. El grito de la gente con trasistores enloquecía al resto del público. Final en Barcelona. La liga a 7 puntos.
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