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lunes, 11 de enero de 2010

Partidazo inaugural en la Copa de África

Aunque la Copa de África por el momento solo nos había dejado cosas horrorosas, como el atentado que sufrió el autobús de Togo y por el cual la selección de Adebayor se ha retirado de la competición, ayer el partido inaugural hizo olvidar ligeramente todo lo ocurrido. Angola y Mali se enfrentaban en el Estadio dos Coqueiros, donde Angola iba ganando en el minuto 74 por 4-0 y ya celebraban la victoria sobre Mali, pero en el descuento, la selección comandada por Kanouté y Keita habían empatado el partido de manera épica. Reparto de puntos en un increíble el partido inaugural y remontada de Mali para reafirmar su apuesta por la Copa de África.

La selección anfitriona marcó el primero en el minuto 37, cuando el delantero Flavio Amado, el cual juega en Arabia Saudí, remató de cabeza el balón al fondo de la redes. Cinco minutos más tarde, fue de nuevo Amado quien aumento la diferencia en el marcador. Con este resultado se llegó al descanso, algo que dejó a los de Mali bastantes tocados para la segunda parte.

Tras el descanso, los Águilas - como se conoce a la selección de Mali - pudieron haber empatado el partido. Primero el madridista Mahamadou Diarra y después Kanouté tuvieron el empate en sus botas. Pero la gran presión que ejercían en ataque se vino abajo cuando un gran contraataque de Angola acabó en penalti. Gilberto materializó la pena máxima y ponía lo que todo el mundo creía que iba a ser la sentencia.

Por si había dudas en el Estadio dos Coqueiros el barcelonista Keita se encargó en derribar de nuevo a Gilberto dentro del área, siendo esta vez Manucho, jugador del Valladolid, el que marcara desde los once metros. Era el minuto 74 ya nadie esperaba la remontada, pero cuando hablamos de fútbol es mejor decir que no hay nada imposible.

Keita acortó distancias a falta de 10 minutos, Kanouté hizo el segundo para los de Mali en el 88 y de nuevo Keita marcaba en el 90, lo que nos iba a regalar 4 minutos de descuento increíbles. Yatabare demostró que el fútbol es impredecible y marcó el de la igualada en el 94, algo que no se podía creer la afición local.
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