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lunes, 14 de junio de 2010

Alemania siempre es Alemania

Juegue quien juegue, dirija quien dirija y se lesione quien se lesione, Alemania siempre será Alemania. Ya lo demostró en la última Eurocopa en la que no se lo puso nada fácil a España en la final y parece que ahora también lo quiere demostrar en Sudáfrica. Muchos se ha hablado del capitán Michel Ballack y del centrocampista Christian Traesch, sin dejar a un lado las bajas de Heiko Westermann y el guardameta René Adler, pero ayer los germanos dejaron claro que tienen un gran equipo lleno de jóvenes jugadores de gran calidad. Australia lo intentó pero no fue rival y acabó llevándose la mayor goleada hasta el momento en el Mundial de Sudáfrica (4-0) aunque el resultado podría haber sido mayor.

Recital del bando alemán sobre Durban, donde los Soocceroos solo pudieron quedar expectantes y esperar a que el partido acabase para pensar en el próximo encuentro frente a Ghana, selección que también consiguió la victoria y por el momento se postula como segunda del Grupo D. Aunque fue Australia la que empezó atacando, con ello solo consiguió encender las alarmas de una Alemania que demostró tener toque, algo por lo que nunca había brillado esta selección. No tardaron mucho los germanos en mostrarle a las demás selecciones el motivo de su viaje, y en el minuto 8 Podolski, llegando desde atrás, fusiló la meta de Mark Schwarzer. Tan solo 20 minutos después y sin tener noticias de los australianos, Klose se aprovechó de una mala salida del portero del Fulham y marcó el segundo, olvidando así un gol cantando que había tenido momentos antes.

En la segunda parte Müller y Cacau, que entró sustituyendo a Klose, fueron los goleadores, dejando muy tocada a una Australia que se condenó con la expulsión de Tim Cahill, jugador del Everton. Pero el hombre del partido no fue ninguno de los goleadores, sino Mesut Ozil. El centrocampista del Werder Bremen fue el timón del equipo e incluso pudo cerrar el increíble partido que realizó con un gol. Habrá que tener en cuenta la apuesta alemana, algo que se ponía en duda antes del Mundial pero que, con la carta de presentación de ayer, deja claro que es una de las favoritas.
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